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Les Grands Buffets

  • Foto del escritor: Elena Castillo Sánchez-Pastor
    Elena Castillo Sánchez-Pastor
  • 3 nov 2025
  • 4 Min. de lectura
encabezado dibujo les grands buffets

Aquel día me encontraba en el museo Toulouse-Lautrec de Albi y, mientras hacía una pausa, abrí por inercia mi teléfono móvil para probar suerte por enésima vez. Cuál fue mi sorpresa al ver que había una mesa libre para el día siguiente. Con el corazón en un puño, completé el proceso de reserva y así es como conseguí comer en Les Grands Buffets de Narbona.

Este establecimiento tan especial abrió sus puertas en 1989 de la mano de Jane y Louis Privat con el objetivo de poner en valor y salvaguardar la tradición culinaria francesa de Auguste Escoffier. El nombre es autodescriptivo: es un buffet grande. Pero no es un simple buffet grande. Por un lado, no tiene nada que ver con nuestra idea de buffet (comida destartalada y aceitosa y una decoración cuestionable), sino que cuenta con varios salones cuidadosamente decorados y mantiene limpios y ordenados todos los mostradores de comida a pesar de la ingente cantidad de personas que pasan por allí cada día. Por otro lado, no es que sea grande, es que es el buffet más grande del mundo.


Su oferta gastronómica es descaradamente extensa y fiel a su esencia, ya que hasta ahora no se ha dejado llevar por modas como la cocina fusión o las rarezas asiáticas. Podemos hablar a grandes rasgos de tres secciones diferentes: una de aperitivos, otra de platos calientes y otra de postres. En los aperitivos encontramos los mariscos fríos, con una tremenda torre de bogavantes envuelta en un vaho de hielo junto a gambas, cangrejos, langostinos, ostras y salmones; justo enfrente nos espera un mostrador de quesos que parece infinito, y no es para menos, ya que Les Grands Buffets tiene desde 2020 el récord Guinness por la mayor colección del mundo de quesos en un restaurante, con 111 variedades; aquí también podemos disfrutar de uno de los productos estrella de la cocina francesa, el foie gras, así como de embutidos, patés, fiambres y jamones.


En la sección de platos calientes, hay multitud de bandejas redondas con tapas doradas que contienen guarniciones humeantes y, como si de un escenario se tratase, la rôtisserie muestra el baile perfecto que protagonizan cocineros y pinches para servir platos elaborados como bogavante en salsa americana, vieira gratinada, lièvre à la royale, solomillo al foie gras o escargots de Bourgogne, entre otros, todo ello preparado al momento en un santiamén. Sin embargo, hay un plato que tiene un lugar reservado y que sirve el chef delante del comensal: el canard au sang o pato a la sangre. Es una compleja receta del siglo XIX que se desarrolló en Tour d’Argent, un restaurante parisino que, según dicen, frecuentaba Enrique IV. Se trata de unas piezas de pato servidas con una salsa cuya base es la sangre y el tuétano del animal, que se obtiene pasando sus restos por una prensa de patos especial. La famosa prensa de Tour d’Argent fue adquirida mediante subasta en 2016 por Louis Privat y solo la manipulan los maîtres canardiers.

les grands buffets

El broche lo ponen los postres. Una sección repleta de todo tipo de dulces franceses como macarons, tarta tatin o éclairs de diferentes sabores, entre otras delicias. También hay una fuente de chocolate con frutas, una heladería en la que te sirven las bolas de helado que pidas y un espacio reservado a los crêpes, donde un miembro del personal los cocina al momento. La especialidad de la casa es el crêpe de plátano flambeado con ron.


Cabe destacar la atención a los detalles, como el formidable servicio en mesa o la magnífica carta de vinos, que revisten de lujo una experiencia que, debido a la ingente cantidad de manjares, comensales, aromas y colas, roza la lujuria y la obscenidad. Para disfrutar de Les Grands Buffets y no llevarte sorpresas, te dejo algunos consejos:

  • Reserva. Las mesas libres se agotan con meses de antelación, sobre todo para los fines de semana. Si no puedes prever tu visita con tanta anticipación, puedes hacer lo mismo que yo: cuando tengas claro en qué fechas vas a estar por la zona, entra a la web un par de veces cada día a comprobar si hay sitio. Muchas veces la gente cambia de planes y cancela su reserva un par de días antes. Un hueco que podrás aprovechar tú. Ten en cuenta: ¡solo se puede reservar por la web y está todo en francés!

  • Llega media hora antes de tu reserva. Es tal la cantidad de comensales, que las colas de cada turno se empiezan a organizar media hora antes del acceso. Eso sí, no te preocupes si llegas en coche porque el restaurante se encuentra a las afueras de Narbona y tiene un gran aparcamiento.

  • Las zonas del buffet y las colas. Seguro que en Internet encuentras páginas con trucos para evitar las colas dentro del buffet, pero, a mi modo de ver, no vale la pena. Siempre hay mucha gente en todos lados, los turnos se solapan y todo el mundo sigue el orden lógico de entrantes, platos calientes y postres. A no ser que quieras empezar por el postre, alguna cola tendrás que hacer. Es cierto que las multitudes van y vienen. Si quieres marisco y hay mucha cola, te recomiendo que pases a los quesos o a los embutidos; seguro que después de 10 o 15 minutos puedes ir a por tus ostras sin tener que esperar demasiado. 

  • Precios y horarios. En noviembre de 2024, el precio por adulto era de 62,90 € sin incluir las bebidas. No se puede pedir agua del grifo, pero las botellas no son para nada caras, son incluso más baratas que en muchos restaurantes de Francia, y su gran selección de vinos se paga al mismo precio que al productor. Los niños de hasta 6 años no pagan nada y los niños de 6 a 10 años pagan la mitad: 31,40 €.

Bon appétit!

 
 
 

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