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Las fallas con los cinco sentidos

  • Foto del escritor: Elena Castillo Sánchez-Pastor
    Elena Castillo Sánchez-Pastor
  • 12 mar 2025
  • 4 Min. de lectura
dibujo encabezado las fallas

Este no es un artículo sobre las fallas. Aquí no vas a encontrar un calendario completo de actos falleros ni una descripción pormenorizada de cada uno de ellos. No vas a encontrar información sobre su historia y su origen incierto, como en este artículo de National Geographic, en el que se especula sobre que las fallas podrían ser una antigua tradición de los carpinteros, que celebraban el equinoccio de primavera y la festividad de su patrón, San José, quemando maderas a las puertas de sus talleres. Tampoco vas a encontrar datos y cifras sobre esta fiesta del territorio valenciano, como que fueron declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2016. Si buscas algo así, aquí no lo vas a encontrar. En cambio, encontrarás cómo se viven las fallas y qué se siente: a qué huelen, a qué suenan, a qué saben. En definitiva, qué sensaciones despiertan en las personas que las vivimos, falleros o no, locales o visitantes, para que todo el mundo descubra por qué son la fiesta grande.

falla de alzira
Falla de Alzira

Oído

Senyor pirotècnic, pot començar la mascletà: es la archiconocida orden que da la fallera mayor a la persona encargada de encender la mecha de la mascletà, posiblemente el acto más conocido de las fallas. Es un evento que estimula varios sentidos para provocar un escalofrío sinestésico: la explosión rítmica de los petardos, el olor a pólvora, y el retumbar del suelo y el pecho. Sin embargo, no es el único acto en el que celebramos explosiones. A las 8 de la mañana, los coheters invaden las calles en la despertà para inaugurar una nueva jornada fallera tirando petardos sin parar, sin orden ni concierto. Pero, más allá de los petardos, hay otro sonido estrechamente relacionado con las fallas y con Valencia: la música de las charangas o bandas. El oído de los falleros pide ruido todo el día y los músicos nos deleitan con versiones de los últimos exitazos o pasodobles tradicionales como “El faller”. Por cierto, ¿sabías que la Comunidad Valencia es el territorio con más músicos por habitante?

mascletà de Alzira
Mascletà de Alzira

Gusto

Ahora requiere nuestra atención el sentido del gusto. No hay ningún plato típico valenciano que se libre de las fallas: paella, arròs al forn, fideuà Todos son candidatos a ser el plato principal a la hora de comer en los casals, donde los falleros de cada comisión se reúnen para comer y reponer fuerzas. Y, como cualquier otro evento que se pueda categorizar como “fiesta”, las fallas están estrechamente relacionadas con la bebida. Los máximos representantes de nuestra tierra son la mistela, que es una especie de vino dulce, el cremoso licor de arroz y la famosa cassalla (no cazalla) con su profundo sabor a anís. Te recomiendo acompañar los sorbitos de licor con dulces y postres que puedes encontrar en cualquier pastelería tradicional o en los puestos que invaden las calles más concurridas, especialmente con el postre más típico de la festividad: los buñuelos de calabaza, que nunca nadie hará mejor que tu abuela.

paella
Una paella reposando

Tacto

En este punto, me gustaría empezar aclarando a qué nos referimos cuando, durante el resto del año, decimos “fa dia de falles”: dícese de un día apacible, soleado, sin viento ni nubes, con una temperatura agradable. Y es que las fallas se viven al aire libre. Las numerosas calles cortadas impiden en gran medida el paso de coches y eso permite que la gente invada las calzadas y disfrute de lo que en el resto del mundo simplemente son días primaverales, pero para nosotros son “dies de falles”. Pero, además del sol en la piel y la temperatura templada, son muchas las sensaciones corporales que se viven en fallas: la traca final de la mascletà que retumba dentro del pecho; las suaves telas de los trajes de fallera, con mantillas y encajes finísimos; o el calor del fuego cuando prende el ninot principal del monumento y la temperatura de la calle sube un par de grados.

traje de fallera
Detalles de un traje de fallera
pelo y aderezo de fallera
Detalles del peinado y el aderezo

Olfato

El olfato es el sentido más vinculado a la memoria y nos hace evocar momentos del pasado con rotundidad. Por eso, el olor más fallero, capaz de hacerte viajar a marzo en cualquier época del año, es el de la pólvora. Cuando encendemos tracas durante el resto del año y la primera partícula de pólvora penetra por nuestras fosas nasales, es inevitable acordarnos de esos días. Sin embargo, no es el único aroma que se respira en fallas. Antes de comer, el olor a leña, a sofrito y a caldo inunda las calles, procedente de los bares o de los casals donde se están cocinando paellas, y nos estimula las glándulas salivales. Las falleras también asociamos a las fallas, curiosamente, el olor de la laca y el fijador que utilizamos cada mañana en cantidades ingentes para sujetar el recogido que nos hacemos con esmero. Y, por último, la tarde de la ofrena de flores a la Virgen, los ramos de las falleras riegan las calles con su perfume.

pelo de fallera
Escena costumbrista en casa de muchas falleras: ganchos, laca y moños

Vista

Las fallas también son un gran estímulo para la vista. Empezando por los monumentos, compuestos por ninots caricaturescos más o menos grandes, más o menos elaborados, pero siempre coloridos, satíricos, orgullosos. Podemos continuar hablando del majestuoso manto de flores de la Virgen que dibujan las falleras con sus ramos. También cabe mencionar aquí los fuegos artificiales o castells, que decoran el firmamento por las noches con dibujos brillantes de bengalas y palmeras. Y, para acabar (tanto el artículo como las fallas), el fuego que, entre las lágrimas de las falleras mayores, recorre y purifica las calles durante la noche del 19 de marzo para despedir el invierno y dar la bienvenida a la primavera.

alumbrado ruzafa fallas
Alumbrado en Ruzafa (Valencia)
cremà falla infantil
Últimas horas de vida de una falla infantil

 
 
 

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