La Alhambra de noche
- Elena Castillo Sánchez-Pastor

- 8 ene 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 24 ene 2025

Es de noche en Granada y, en lugar de sentarme en cualquier bar a tomar unas tapas entre el gentío, enfilo la cuesta de Gomérez en dirección a la fortaleza roja. En la Alhambra, siguen pasando cosas cuando cae el sol.
Visita obligada en cualquier escapada a Granada, la Alhambra es un conjunto palaciego mutable. He tenido la oportunidad de recorrerla numerosas veces, a diferentes horas del día y en las cuatro estaciones del año, y en cada ocasión se transforman los colores, la luz, los olores, los sonidos y las sombras para dar lugar a un escenario diferente. Encantadora en cualquier momento, la Alhambra despliega todos sus encantos por la noche.
El conjunto alberga varias construcciones: grosso modo tenemos, por un lado, el palacio de Carlos V, de acceso gratuito, y, por otro, los Palacios Nazaríes, la Alcazaba y el Generalife, que son las visitas que incluye la entrada general diurna. Por la noche, hay que elegir entre los Palacios o el Generalife, ya que se accede a la misma hora.
Importante: Compra de entradas
Compra las entradas con semanas de antelación porque se agotan, sobre todo en temporada alta (entre diciembre y mayo), puentes o fines de semana.
La página oficial es la del Patronato de la Alhambra: https://tickets.alhambra-patronato.es/. Ahí encontrarás todas las opciones disponibles para visitar la Alhambra, como las entradas nocturnas. Hay muchas agencias turísticas que venden las mismas entradas para la Alhambra, pero más caras. Puedes recurrir a ellas si se te ha olvidado comprarlas y ya no hay disponibles para las fechas de tu viaje.
Si optas por la visita nocturna a los Palacios Nazaríes, prepárate para adentrarte en un juego de luces, sombras y reflejos. Las estancias interiores, como el Salón de los Embajadores o la Sala de los Reyes, están ricamente decoradas con relieves de poemas nazaríes en las paredes y bóvedas de mocárabes en los techos, y la tenue iluminación convierte cada superficie en un espacio tridimensional con una historia que contar.
Los patios no tienen nada que envidiar a los ricos interiores de los Palacios. La alberca del patio de los Arrayanes, por ejemplo, ejerce un efecto magnético. Con la oscuridad, la superficie del agua se convierte en un espejo fidedigno de la fachada y da la impresión de que la verdadera entrada al palacio se esconde ahí abajo. Por otro lado, la joya de la Alhambra se transforma tras la puesta de sol: el patio de los Leones. Lleno de simbología, destaca de día por la blancura del entorno y la pureza de los materiales. Por la noche, en cambio, todas esas superficies finamente pulidas reflejan las luces en todas direcciones y convierten las columnas de las galerías en un bosque de mármol que alberga a los 12 leones blancos, que, por cierto, son todos diferentes entre sí.


Si prefieres los entornos repletos de plantas y fuentes, el Generalife es tu sitio. Esta villa con jardines y tierras de cultivo fue residencia de verano de los sultanes nazaríes y su protagonista es el agua. El Patio de la Acequia es el más emblemático del Generalife, atravesado de norte a sur por la Acequia Real, la verdadera arteria de la Alhambra. Aquí, las flores sustituyen a los mosaicos de los palacios para poner el color y los surtidores de agua reflejan las luces a su antojo. Desde la amplia balconada enmarcada por arcos, los destellos nocturnos del Albayzín hipnotizan al visitante.
Sin embargo, la belleza del entorno iluminado no es lo único que puede ofrecer la Alhambra tras la puesta de sol. Desde el año 2002, se aprovecha el fresco de las noches de verano para celebrar un ciclo de flamenco llamado Lorca y Granada en los Jardines del Generalife con la intención de honrar al poeta granaíno y su relación con la ciudad y el flamenco. Hay un pase casi todas las noches del mes de agosto y es una experiencia de auténtico lujo. Combina la pasión del flamenco con un entorno privilegiado que consigue hechizar a todos los asistentes. Hasta los grillos dejan de cantar cuando ven que no pueden competir. Recomiendo encarecidamente la asistencia a quien quiera sentir la brisa cálida del agosto andalusí, el vello erizado y una lagrimilla que no se puede contener.




















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