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Corfú

  • Foto del escritor: Elena Castillo Sánchez-Pastor
    Elena Castillo Sánchez-Pastor
  • 9 feb 2025
  • 5 Min. de lectura
encabezado dibujo corfu

Corfú me enseñó que no todas las islas griegas tienen fachadas blancas y puertas azules; que todos los archipiélagos en los que se organizan las 6000 islas e islotes del país tienen un carácter propio; y que la combinación de pasado veneciano, colinas frondosas, restos de la antigua aristocracia europea y autenticidad griega puede ser maravillosa.

Corfú es la isla más importante del archipiélago de las islas Jónicas, situado en la costa noroccidental de Grecia, frente a Albania, y es la tercera isla más grande del país después de Creta y Rodas. Como decía, las Jónicas no tienen nada que ver estéticamente con la isla griega del imaginario colectivo, que sí podrían representar a la perfección las archiconocidas Mykonos o Santorini del mar Egeo. Corfú, a pesar de su belleza innegable, que ha inspirado obras como la trilogía de los Durrell y la Odisea de Homero, va más allá de ser el fondo perfecto para una foto o una parada rápida de los cruceros, y exhibe un carácter y un estilo de vida al que sería fácil acostumbrarse. Te das cuenta de lo especial que es la isla ya desde el aire. Para aterrizar en el único aeropuerto de Corfú, el avión debe sobrevolar el mar entre colinas frondosas llenas de olivos plateados y cipreses hasta superar, casi encima de la pista, el monasterio de Vlacherna, un lugar único situado sobre un islote a nivel del mar. Los aterrizajes son tan impresionantes desde el aire como desde el suelo, así que te recomiendo visitar el monasterio durante tu ruta por la isla. Alucinarás con lo cerca que pasan los aviones y con la belleza del edificio, que parece estar flotando.

monasterio de vlacherna corfu grecia
El monasterio de Vlacherna flotando sobre el mar

Aunque estés deseando recoger el coche de alquiler (imprescindible) y aventurarte por las carreteras sinuosas (y, en muchas ocasiones, en pendiente y mal asfaltadas) para empezar a descubrir las playas de la isla, no cometas el error de saltarte la visita a la capital, Kerkyra, donde deberías quedarte al menos un día y una noche para ir empapándote de la cultura isleña. Pasea por sus callejuelas laberínticas de aire italiano (fruto de la dominación veneciana de Corfú) que poco a poco se van ordenando en avenidas rectas como la turística Nikiforou Theotoki hasta llegar al paseo del Listón, flanqueado por soportales de inspiración francesa (la isla también estuvo dominada por Napoleón I y después por los ingleses), que da paso a la Spianada. Esta plaza, según a quién preguntes, es la más grande de Grecia o de Europa. Esta ciudad de unos 25000 habitantes ha pasado por tantas manos que tiene‌‌ dos fortalezas, la antigua, más allá de la Spianada, de origen bizantino, y la nueva, construida por la República de Venecia, al oeste. Para terminar con la arquitectura, desde Kerkyra también es fácil visitar dos palacios que dejan constancia de la predilección de la aristocracia europea por esta isla: el de Mon Repos, a 2,5 km, antigua residencia de la familia real griega y lugar de nacimiento del duque Felipe de Edimburgo (actualmente museo arqueológico); y el Palacio Achilleion, a 10 km, construido por orden de la célebre emperatriz Sissi con jardines y vistas de ensueño.

fortaleza corfu kerkyra grecia
La fortaleza antigua de Kerkyra

Ahora sí, ha llegado el momento de descubrir la isla y nos dirigimos a la parte norte, donde se concentran la mayoría de los atractivos. Nuestro campamento base es el hotel The 3 Brothers, en Afionas. Con habitaciones sencillas y limpias, lo recomiendo sin dudarlo por sus espectaculares vistas, su buena relación calidad-precio y porque está ubicado cerca de dos playas que no te puedes perder, Agios Georgios y Porto Timoni, tan cerca que se puede ir a pie. Tardas unos 20 minutos en llegar a Porto Timoni a través de un sendero de montaña, por lo que recuerda llevar zapatillas y ropa adecuada; ya te pondrás el traje de baño cuando llegues. ¡Ah! Y lleva contigo agua, comida y todo lo que necesites para pasar un rato en la playa, ya que allí no hay nada para comprar. Esta maravilla geológica es una especie de istmo que une una pequeña colina rocosa con la isla y da lugar a dos calas prácticamente simétricas, excepto por el color del agua, que en un lado parece de un turquesa más verdoso y en el otro, más azulado. Un verdadero paraíso escondido por los dioses. Otros 20 minutos tardas en bajar hasta Agios Georgios (puedes atajar montaña a través o seguir la carretera), aunque volver te costará algo más porque la cuesta es pronunciada. A pesar de su arena blanca y aguas calmas, se podría decir que no hay muchos visitantes. La estrecha calle que separa la playa a un lado y las casas al otro no tiene aceras. No hay apenas tiendas de souvenirs o colchonetas y las pocas construcciones que salpican la calle son antiguas casas de pescadores, pequeños hoteles o villas privadas de lujo. Ver el atardecer en la terraza de algún bar de Agios Georgios con una Mythos y un platillo de aceitunas kalamata es toda una delicia.

puesta de sol corfu grecia
La puesta de sol desde la habitación del hotel The 3 Brothers
porto timoni corfu grecia
Porto Timoni, la maravilla geológica de Corfú
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Los colores del atardecer desde Agios Georgios

El pueblo de Sidari es otro imprescindible según las guías turísticas, pero debo decir que, aunque no lo descartaría, sí que me decepcionó un poco. Por decirlo de alguna manera, es un buen sitio para comprar tus souvenirs. Eso sí, la costa cercana al pueblo es muy popular por sus acantilados y sus formas moldeadas por la fuerza del mar y el viento. A pie desde Sidari podemos llegar al canal D’Amour, una lengua de mar que penetra en la tierra creando un paisaje casi lunar. Te recomiendo comprobar la dirección del aire antes de ir, ya que el agua puede estar demasiado revuelta como para darte un baño. A 15 minutos en coche de Sidari está Cape Drastis, unos acantilados relamidos por el mar y una de las postales más bonitas de Corfú, que podrás admirar desde la distancia después de un paseo por la montaña, ya que a las playas solo se puede acceder por mar. Si continúas descendiendo por la senda, llegarás a una pequeña cala desde donde zarpan las barcas.

cape drastis corfu grecia
Cape Drastis

Puede que en Paleokastritsa también haya demasiada gente, pero la belleza del entorno lo compensa. Es un pueblo costero rodeado de montañas verdes exuberantes, llenas de cipreses y buganvillas que contrastan con el azul profundo del océano. Tiene tres calas diferentes: Spiros, Alipa y Agios Spiridon, para que elijas la menos masificada, la que tenga el agua más clara o la que más bonita te parezca. Desde Spiros zarpan barcas que te alejan del pueblo y te acercan a algunas de las cuevas que se esconden en los acantilados. Solo por el paseo y las vistas de la isla desde el mar, ya merece la pena. Desde Paleokastritsa puedes llegar en 15 o 20 minutos en coche a las preciosas playas escondidas de Rovinia y Limni, a las que también tendrás que acceder por un sendero de montaña. Como ves, descubrir Corfú implica hacer breves rutas de senderismo a lo largo de la jornada, así que no olvides meter en la maleta tus zapatillas más cómodas junto con los escarpines y las gafas de snorkel.

paleokastritsa corfu grecia
Una de las calas de Paleokastritsa

Por último, no me gustaría terminar el artículo sin recomendarte que pruebes la gastronomía local siempre que puedas, hasta que tu presupuesto o tu estómago digan basta. Además de que es un poco más barato que en España, la comida griega es un espectáculo, es una de mis cocinas preferidas del mundo. Tiene una base mediterránea y fresca en los ingredientes con toques del este de Europa en las elaboraciones, los formatos y los condimentos: queso feta rebozado con miel y sésamo, ensalada griega con cebolla roja (poca broma), pescado a la brasa, gyros de cordero especiado, tzatziki para remojarlo todo, las sabrosas aceitunas kalamata… Una fiesta de sabor que no te puedes perder.


 
 
 

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